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La distracción es una mala lectura del juego por Gian Carlo› 2 Enero 2012
Hay muchas voces que dicen que esto no es cierto: me refiero a las
distracciones. Dicen que no es posible que un jugador profesional se
distraiga en un encuentro de fútbol. Que es imposible que alguien que
está, por ejemplo, jugando un partido de las Clasificatorias, se ponga a
pensar en los pajaritos, por decir lo menos. Incluso, el buen Mago ha
dicho lo mismo, que no cree en esa definición de distracciones en
futbolistas de alta competencia.
Si bien es cierto, desde que se usa a profesionales de la psicología en los deportes, es sabido que siempre se puede mejorar los estados de ánimo o bajar ciertas tensiones en los atletas, cuando se pisa una cancha ya es otro cantar. Hay equipos que tenían deudas, problemas financieros, salarios impagos, etcétera, e igual salieron campeones. Por ello, hablar con propiedad es hablar de una mala lectura del juego: creer que la pelota va a un palo diferente de donde se marcó la jugada en los entrenamientos, dejar dar vuelta al adversario, el arquero que decide salir más allá del área chica, creer que no es el momento para aplicar la trampa del fuera de juego, etcétera. A eso se le puede sumar la indecisión, la duda. Y la duda siempre es la que mata.
El narigón Bilardo siempre recuerda una instancia en una concentración. Dice el campeón con Argentina en el 86: “La única vez que pude hablar de distracción fue en una concentración. Yo escuchaba que gritaban gol en uno de los cuartos. Fui a ver, ya que no sabía que estuvieran transmitiendo algún partido. Cuando entro, veo que están con los videojuegos. Carrusca volteó a mirar quién entraba y, por eso, le metieron un gol. ‘Te pasa lo mismo en la cancha’, le dije”.
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